24 de marzo de 2016

Memoria, verdad y justicia construyen futuro

Aquí estamos hoy, a 40 años del golpe Cívico, militar y eclesiástico del 24 de marzo de 1976, fecha en que se inicia la época más nefasta vivida por los argentinos.Fue el más cruel e inescrupuloso de la larga historia de los golpes militares, y el que aplicó la más aberrante política de entrega, corrupción y despojo que hayamos vivido.

Documento leído en Plaza de Mayo de Santa Fe en el cierre del acto por los 40 años del Golpe Cívico-Militar de 1976.



La dictadura militar, alentada y respaldada por el imperialismo con los EEUU a la cabeza, a través de la doctrina de la seguridad nacional y la intervención directa de la CIA, fue un plan de represión y dominación continental que implementó las políticas de exterminio físico e ideológico de una joven generación que se abría paso aceleradamente hacia el anhelo histórico de nuestro pueblo: la liberación nacional y social. Las acciones represivas de la dictadura fueron producto de una estrategia integral y sistemática que se expresó con el Plan Cóndor, llamado “la internacional del terror”, que se extendió a todo el cono sur de nuestra América Latina.

En nuestro país los antecedentes los podemos ubicar en 1975 en Tucumán con el Operativo Independencia, con los primeros centros clandestinos de detención; y el accionar de la triple AAA, asesinando militantes populares en todo el país. Esto fue posible gracias al apoyo cómplice de sectores económicos, políticos, judiciales, de la burocracia sindical y de la cúpula de la Iglesia Católica.

La dictadura genocida se lanzó a una descomunal y brutal persecución, simularon enfrentamientos que en realidad eran masacres y fusilamientos, llevaron adelante los secuestros a altas horas de la noche, en los domicilios, en los lugares de trabajo o estudio. De allí a los centros clandestinos de detención, a torturas monstruosas aprendidas de sus maestros norteamericanos, para luego, en la mayoría de los casos, culminar en el asesinato a través de los “vuelos de la muerte” o el fusilamiento. Finalmente el ocultamiento de los cadáveres, lo que da lugar a la figura de los “desaparecidos”: ni vivos ni muertos. Nuestros 30 mil desaparecidos eran trabajadores, estudiantes, sindicalistas, profesionales, amas de casa, artistas, luchadores populares, hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos.

Otros miles de argentinos fueron a parar a las cárceles supuestamente legales, en las que también se torturaba y asesinaba; y decenas de miles debieron tomar el camino del exilio para salvar sus vidas. El ensañamiento criminal de la dictadura llegó a tal punto que se apropiaron de los hijos pequeños de los prisioneros o mantuvieron vivas a sus madres embarazadas, hasta que dieran a luz. Los niños secuestrados fueron entregados a militares, policías o amigos, con la premisa de borrarles la identidad para que nunca supieran cual era su verdadera familia.

De la mano del Terrorismo de Estado se crearon las condiciones propicias para el endeudamiento forzoso del país, base sobre la cual se asentó el poder del capital financiero que trajo la destrucción del aparato productivo y un ejército de desocupados. Esto configuró ese otro genocidio del que nos hablaba Walsh: el genocidio del hambre y la miseria planificada al que fue sometido el pueblo argentino. No podemos hablar de la dictadura sin referirnos a los intereses que se agazaparon detrás de cada una de las medidas político–económicas implementadas durante ese trágico proceso. Debemos entender claramente la complicidad de los sectores empresarios marcando la agenda oficial que permitieron políticas de concentración económica con efectos que persisten en el presente.

La resistencia a la dictadura militar comienza desde sus primeros días. Son los organismos de derechos humanos, el movimiento obrero organizado, la movilización popular, el apoyo internacional y la derrota de Malvinas, quienes precipitan su caída.

El retorno a la democracia fue un anhelo logrado por el pueblo argentino, y representó un nuevo escenario para luchar por la ampliación de derechos. La Justicia avanzó con los juicios a las juntas militares, aun en el marco de la “teoría de los demonios”. Luego vienen los alzamientos carapintadas, las leyes de impunidad y más tarde los indultos. Avances y retrocesos, que se vinculaban a otros tantos vaivenes en los planos económico y social, en especial con el retorno del neoliberalismo a partir de la década del 90. Situaciones que estaban signadas por la tozuda resistencia de los organismos de derechos humanos y de organizaciones gremiales y sociales que no bajaron sus banderas nacionales y populares. Cuando este movimiento confluyó con la decisión política de un gobierno de transformar esa lucha por Memoria, Verdad y Justicia, en política de estado, logramos abrir puertas y ventanas, para comenzar a andar el largo camino de Justicia que hoy a 40 años estamos transitando.

Sin embardo este aniversario no es uno más. Con la llegada de Macri al gobierno se ha abierto una nueva etapa política en la Argentina. El poder económico local asociado al imperialismo se ha hecho dueño de los principales cargos ejecutivos del Estado. Un gabinete de banqueros y empresarios de las grandes multinacionales en los puestos de gobierno, ministerios y secretarías, nuevamente impulsan políticas neoliberales que tanto sufrimiento le han ocasionado a nuestro pueblo en décadas anteriores. Despidos masivos, quita de retenciones a los sectores del campo y la minería, aumento de los servicios públicos, endeudamiento con los organismos internacionales de crédito para pagarles a los buitres son parte de la política económica y social del gobierno macrista. A todas luces no es más que una descarada transferencia de recursos hacia los grupos concentrados de poder.

Para consolidar ese Poder, no vacilan en violar la Constitución, designando Jueces de la Corte Suprema por Decreto, destinados a ser meros empleados del Poder Ejecutivo, uno de ellos dependiente de la corporación mediática dominante. Denunciamos no sólo ese mecanismo ilegal de designación, sino que reclamamos al Senado el rechazo de sus pliegos, por prestarse a su designación ilegal y por sus antecedentes reñidos con los derechos humanos y sociales.

En 1976 los poderes económicos y el imperialismo necesitaron de la dictadura cívico-militar para llevar a cabo sus políticas de entrega y saqueo, lo hicieron tratando de disciplinar a nuestro pueblo con el terror, hoy, 40 años más tarde, Macri intenta hacer lo mismo persiguiendo a los militantes en su lugar de trabajo, derogando por decreto la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, silenciando medios y voces disidentes y reprimiendo a los militantes políticos y sociales organizados. Represión a los trabajadores de Cresta Roja, represión a los despedidos en La Plata y la murga de la Villa 1.11.14, represión a los despedidos en Roca (Río Negro), represión a la Asociación Bancaira. Agresiones con armas de fuego a los locales de Nuevo Encuentro y La Cámpora, el Partido Comunista y el Movimiento Evita.

Estas acciones se enmarcan en la aprobación del llamado "Protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad del Estado en manifestaciones públicas", que pone en riesgo aspectos esenciales de la democracia, y su aplicación afecta los derechos, a la vida, a la integridad y a la libertad de expresión, y restringe la labor periodística, dificultando las denuncias de violencia institucional. Pensábamos que con Macri volvíamos a los 90’ pero parece que estamos volviendo al 24 de marzo de 1976.

Estamos frente a un caso gravísimo de criminalización de la protesta social. Milagro Sala se encuentra detenida desde el 16 de enero. Su primera detención fue consecuencia de haber convocado a una manifestación pública en reclamo a medidas de gobierno. Manifestamos que este hecho representa una amenaza a la vigencia de las libertades democráticas y exigimos su inmediata liberación. Milagro Sala es una presa política, no hay fundamento legal alguno para su prisión preventiva, y cualquier investigación en su contra debe desarrollarse sin vulnerar el principio de inocencia ni el derecho a la libertad personal.

Nos encontramos ante los primeros pasos de una aventura autoritaria de trayectoria incierta. No se trata de un hecho producto del azar sino del resultado de un prolongado proceso de maduración de las elites dominantes de Argentina cobijadas por el Departamento de Estado, convertidas en jaurías depredadoras.

Así como en la década del 70 se implementaron en la región dictaduras militares hoy tratan de imponer una persecución política contra los gobiernos que amplían los derechos populares y no se someten a los mandatos del Norte. Acciones que se implementan a nivel continental como una nueva reedición del Plan Cóndor. El objetivo es difamar y eventualmente encarcelar a los referentes políticos y sociales, a través de campañas mentirosas en los medios de comunicación hegemónicos, y la creación de falsas causas judiciales armadas por un grupo de jueces y fiscales al servicio de los grupos económicos concentrados. Quienes los acusan son parte de un sistema de poder y privilegios que fueron afectados por estos gobiernos y ocultan sus intenciones porque dominan los medios y la justicia.

En este contexto viene a la Argentina en visita oficial, el máximo representante del país que promovió y estuvo detrás del golpe hace 40 años, y hoy financia la desestabilización o el fin de los gobiernos populares en nuestra América. No viene a pedir perdón, sino a respaldar al actual presidente que se muestra como su servidor más complaciente, dispuesto a entregar nuestra soberanía y a hipotecar el futuro de nuestra Patria. Viene a bendecir y certificar el realineamiento de la política exterior argentina, que abandona la construcción de la Patria Grande en nuestra región latinoamericana, y se subordina a las políticas de EEUU.

Hoy buscan encuadrarnos en el Tratado de Asociación Transpacífico, encabezado por los EEUU, junto a Chile, Perú y México donde prácticamente no existen los derechos laborales.

La elección del 24 de Marzo para la visita de Obama, apunta a desvirtuar la verdad histórica sobre el rol de los EEUU en el golpe genocida de 1976. Y representa una provocación tanto del Imperio como del presidente Macri, hacia los Organismos de DDHH, y a las diferentes organizaciones políticas, gremiales y sociales que luchamos por Memoria, Verdad y Justicia.

Nuestra lucha ha logrado que genocidas y torturadores sean juzgados y condenados, y muchos de ellos estén hoy en prisión, pero advertimos una escalada de hechos que intentan hacernos retroceder para lograr la impunidad de los asesinos. Han sido desmanteladas áreas sensibles del Estado Nacional, muchas de las cuales estaban orientadas a la construcción de Memoria, Verdad y Justicia y a la prosecución de los juicios de lesa humanidad, como parte de una política de Estado.

Estamos acá para exigir que se continúe acompañando a víctimas y testigos, a través del "Centro Ulloa" y del "Programa de Protección" del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Exigimos la continuidad de la labor de las direcciones de Derechos Humanos de los Ministerios de Defensa y Seguridad y sus áreas equivalentes en la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central. También es fundamental que continúen las investigaciones y apoyos que prestaba el "Programa Verdad y Justicia".

Estamos acá porque queremos una democracia participativa, con una permanente afirmación y ampliación de derechos, no estamos dispuestos a retroceder en las conquistas alcanzadas con la lucha y el sacrificio del pueblo argentino.

Estamos acá en esta plaza y seguiremos estando mientras quede uno solo de los genocidas civiles y militares, suelto y sin castigo. Estamos acá y seguiremos estando mientras los derechos humanos no sean respetados en toda su integridad incluyendo los derechos políticos, económicos, sociales y culturales.

Porque los Pueblos nunca se quedan quietos, su lucha no se detiene. No hay victorias permanentes ni derrotas permanentes, lo único permanente es la lucha. Porque los Pueblos nunca se quedan quietos y su lucha no se detiene. Estamos ante una nueva etapa en la cual la movilización popular y la unidad, serán las herramientas que nos permitan defender las conquistas alcanzadas. Debemos seguir apoyándonos en nuestra propia historia de luchas y la de los pueblos hermanos, para juntos construir nuestra anhelada Patria Grande.

Una vez más decimos con orgullo que asumimos y reivindicamos esa lucha sin cuartel de miles de hombres y mujeres que, desde asociaciones gremiales, estudiantiles, barriales, religiosas, profesionales, de partidos políticos y organizaciones revolucionarias, se levantaron contra la injusticia y la desigualdad, y tuvieron la osadía de soñar con la Patria Liberada.

POR UNA SOCIEDAD JUSTA COMO LA QUE SOÑARON NUESTROS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS. VIVA LA LUCHA DE NUESTROS 30 MIL DESAPARECIDOS

CONTRA LA IMPUNIDAD. JUICIO Y CASTIGO CON CÁRCEL COMÚN Y EFECTIVA A TODOS LOS RESPONSABLES, EJECUTORES Y CÓMPLICES DEL GENOCIDIO.

APARICIÓN CON VIDA DE JORGE JULIO LÓPEZ.

VERDAD Y JUSTICIA PARA SILVIA SUPPO.

RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD DE LOS JÓVENES APROPIADOS DURANTE LA DICTADURA.

POR LA INMEDIATA EXPULSIÓN DE LOS REPRESORES FRILLOCCHI Y FARÍAS DE NUESTRA UNIVERSIDAD PÚBLICA.

POR LA DEROGACIÓN INMEDIATA DE LA LEY ANTITERRORISTA.

RECHAZAMOS Y REPUDIAMOS LA POSTULACIONES A LA CORTE SUPREMA DE ROSATTI Y ROSENKRANTZ.

NO A LA CRIMINALIZACIÓN Y JUDICIALIZACIÓN DE LA PROTESTA SOCIAL. BASTA DE REPRESIÓN A LOS RECLAMOS POPULARES. NO AL PROTOCOLO DE BULLRICH.

LIBERTAD YA A MILAGRO SALA.

POR LA COMUNICACIÓN COMO UN DERECHO HUMANO FUNDAMENTAL Y UN BIEN SOCIAL. NO AL CERCO MEDIÁTICO

POR LA PLENA VIGENCIA DE LOS DERECHOS SOCIALES Y LABORALES CONQUISTADOS, NI UN PASO ATRÁS EN NUESTRAS CONQUISTAS

POR LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA NACIONAL, NO A LA ENTREGA DE NUESTRO PATRIMONIO. NO AL ACUERDO HUMILLANTE CON LOS FONDOS BUITRES.

A 40 AÑOS DEL GOLPE GENOCIDA NUNCA MÁS TERRORISMO DE ESTADO NI REPRESIÓN

MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA CONSTRUYEN FUTURO

30 MIL COMPAÑEROS DETENIDOS DESARECIDOS PRESENTES

Santa Fe, 24 de marzo de 2016.
Foro por la Justicia y contra la Impunidad.

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