La diputada provincial Verónica Benas (PARES) presentó un proyecto de declaración para que la Cámara de Diputados de Santa Fe exprese su pesar por el fallecimiento de Raimundo Ongaro, fundador de la CGT de los Argentinos y líder histórico de la Federación Gráfica Bonaerense. Su compromiso con las luchas populares constituye una referencia ineludible para el pueblo argentino y sus dirigentes.
El pasado lunes 1º de agosto recibimos con gran pesar la noticia del fallecimiento de Raimundo Ongaro, fundador de la CGT de los Argentinos y figura emblemática de las luchas obreras en nuestro país.
En reconocimiento de su trayectoria de lucha y compromiso con los intereses de los sectores populares de Argentina, la diputada Verónica Benas (PARES) presentó un proyecto de declaración para la Cámara de Diputados de Santa Fe le rinda homenaje.
La legisladora del Partido PARES desarrolla una breve reseña de la participación de Raimundo Ongaro en sucesos fundamentales de nuestra historia. Destaca su irrupción en la escena pública tras imponerse en noviembre de 1966 en las elecciones en la Federación Gráfica Bonaerense y en la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta. A partir de ese momento, los grandes medios de difusión comenzarán a tomar nota de Ongaro, como referente de la nueva dirigencia sindical, absolutamente renuente a prestar colaboración al régimen dictatorial de Onganía.
Su destacada labor gremial tendrá su punto de inflexión en 1968 a partir de la creación de la CGT de los Argentinos, central sindical que constituyó un duro foco de resistencia a la dictadura de Onganía, diferenciándose así de la línea colaboracionista expresada por Augusto Vandor.
“Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra" y "Unirse desde abajo y organizarse combatiendo", fueron algunas de las consignas fundacionales de la CGT de los Argentinos expresadas en el Congreso Normalizador "Amado Olmos" de marzo de 1968.
El rol protagónico que tendrá la central trabajadora fundada por Raimundo Ongaro en la lucha contra el gobierno de la “Revolución Argentina” y la burocracia sindical colaboracionista será anticipado en el “Programa del 1º de Mayo de 1968”, documento escrito por Rodolfo Walsh siguiendo la tradición otros escritos de carácter programático del sindicalismo como el de La Falda (1957) y el de Huerta Grande (1962).
El “Programa del 1º de Mayo de 1968” resultará un manifiesto de contenido antidictatorial, antiimperialista y de severa condena a las prácticas del burocratismo sindical.
“La CGT de los Argentinos no ofrece a los trabajadores un camino fácil, un panorama risueño, una mentira más. Ofrece a cada uno un puesto de lucha. Las direcciones indignas deben ser barridas desde las bases. En cada comisión interna, cada gremio, cada federación, cada regional, los trabajadores deben asumir su responsabilidad histórica hasta que no quede un vestigio de colaboracionismo. Esa es la forma de probar que la unidad sigue intacta y que los falsos caudillos no pueden destruir desde arriba lo que se ha amasado desde abajo con el dolor de tantos”.
“El movimiento obrero no es un edificio ni cien edificios; no es una personería ni cien personerías; no es un sello de goma ni es un comité; no es una comisión delegada ni es un secretariado. El movimiento obrero es la voluntad organizada del pueblo y como tal no se puede clausurar ni intervenir”.
Durante 1969, desde la conducción de la CGT de los Argentinos Ongaro dará un contundente apoyo al alzamiento obrero que precipitó el Cordobazo, suceso que hirió de muerte la pretensión de Onganía de perpetuarse en el poder, siendo reemplazado meses después por Roberto Marcelo Levingston. Cabe destacar que a poco de producirse el Cordobazo, Raimundo Ongaro será encarcelado con dirigentes como Elpidio Torres y Agustín Tosco, y posteriormente ,al recuperar su libertad, fundará el movimiento de Peronismo de Base.
Años después, durante los primeros meses del gobierno de Isabel Perón en 1974, Ongaro impulsará desde Tucumán la creación de una Coordinadora de Gremios en Lucha que prestará decisivo apoyo a los reclamos de los trabajadores de los ingenios azucareros en esa provincia. Su abierta y férrea oposición a los sectores de la derecha peronista, liderados por López Rega, determinará que en 1975 Ongaro resulte nuevamente encarcelado. Esta vez en el marco del estado de sitio impuesto por el gobierno de Isabel. Fue allí en prisión donde el dirigente sindical recibirá la noticia del brutal asesinato de uno de sus hijos a manos de la Triple A, debiendo exiliarse posteriormente en España, exilio que concluiría con el retorno de la democracia en 1983.
A partir de ese momento, retornará a la acción gremial desde la Federación de los Gráficos, habiendo ocupado el cargo de Secretario General hasta el 15 de abril del corriente año.
Hombre de férreas convicciones, voluntad inquebrantable y moral franciscana, Raimundo Ongaro constituye una de las referencias ineludibles de las luchas obreras en nuestro país. En tiempos de mercantilización de la política y corrupción extendida donde sicofantes y aventureros del poder varios se sirven de los sectores más desprotegidos en pro de satisfacer sus intereses personales, la figura de alguien dedicado a mejorar las condiciones de vida de su pueblo como fue el caso de Raimundo Ongaro, debe servirnos de directriz y recordatorio permanente para quienes nos desempeñamos en la función pública.

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